Dos continentes con un mismo destino

Nada me salva de la quema… Hace casi un año que no escribo nada en el blog y no podría estar más arrepentida para con los pocos que me leen de vez en cuando. Ha sido un año complicado, difícil y lleno de altibajos, pero con un balance muy positivo.

El sábado pasado me gradué en la Universidad de la Sorbona en París del Máster en Empresas e Intercambios Internacionales: España, Portugal y América Latina, después de un intenso curso académico en el que todos los alumnos hemos vivido una enriquecedora experiencia.

Empezaré por el principio. El año pasado, hacia principios de abril, envié mi candidatura al máster de Paris IV (Paris-Sorbonne), puesto que quería completar mi formación académica con un posgrado que me permitiese aprender más sobre diferentes ámbitos de los negocios y de las relaciones internacionales. Elegí este máster porque es multidisciplinar, tocando temas tan variados como la logística, la historia de Brasil o el AL.pngderecho ambiental. Por suerte, y tras una entrevista de selección, fui aceptada. Pensé que el mayor desafío era entrar, pero resulta que el mayor desafío me esperaba en el aula 24 del Institut d’études ibériques et latino-américaines de la calle Gay-Lussac…

Para poder explicar lo que ha significado para mí este año, es preciso mencionar que la promoción 2016-2017 ha estado compuesta por 28 alumnos de 11 nacionalidades diferentes: Francia, España, Portugal, Colombia, Puerto Rico, Venezuela, Brasil, Rusia, Perú, Argentina y Bolivia. Yo era de las que pensaba que latinos y españoles éramos parecidos… y hablo en pasado con conocimiento de causa. Este curso hemos vivido todos un año de enriquecimiento cultural. No sólo hemos aprendido a conocernos, sino también a limar asperezas, gestionar conflictos interculturales y a respetarnos entre nosotros. He de reconocerlo, no ha sido fácil: todo lo que creía saber sobre los franceses, los portugueses o los latinos ha resultado en vano.

Nunca olvidaré la primera vez que escuché la expresión “¡Vergación!” de nuestra compañera venezolana, ni cuando hablamos de las diferencias entre ser tu “enamorado” en Perú y ser tu “novio” en España. Yo sabía que el español era una lengua multiforme y de largo recorrido, pero no tenía ni idea de que el acento de Cali y el de Cartagena eran tan diferentes, o que “gardear” en Puerto Rico significa “marear a alguien” como lo haría un jugador de baloncesto botando el balón.

También he aprendido mucho sobre las diferencias entre los portugueses y los brasileños, no sólo a nivel lingüístico, sino también cultural.

Quiero agradecer a mis compañeros este maravilloso año, que implica para muchos de nosotros el final de una etapa. La mayoría pasará a formar parte del mercado laboral en muy poco tiempo y, sin duda, harán un excelente trabajo dentro del sector que elijan. Siempre seremos dos continentes con un mismo destino, el haber compartido risas, llantos, conocimientos, conversaciones y otros muchos momentos. Para todos ellos, ¡mucha suerte y nos vemos pronto!

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Alí Babá y las cuarenta salidas profesionales

En un contexto cada vez más difícil, las opciones y las salidas profesionales parecen a veces un misterio difícil de resolver. A pesar de la creencia general antes de comenzar a estudiar una carrera, la famosa frase «¡ábrete, Sésamo!» no funciona ni de manera tan eficaz ni de manera tan prodigiosa como Alí Babá quería hacernos creer. Al terminar un grado o un máster nos vemos obligados y obligadas a preguntarnos cuál es la puerta secreta que abrirá la cueva de nuestro futuro profesional. No es fácil saber a qué roca gritar las palabras mágicas, ni tampoco saber si detrás de esa puerta encontraremos nuestro tesoro o no.

Quienes hemos centrado nuestra formación en las lenguas sabemos que el camino puede tornarse en cualquier dirección. Conozco a traductores que se dedican a la gestión de proyectos, a las relaciones internacionales, a la diplomacia, al marketing o a la docencia. Tal y como lo explica la Universidad de Granada, las salidas profesionales para quienes estudian Traducción e Interpretación pueden ser muy dispares, ellos citan «la docencia, la industria editorial, la traducción, la interpretación, el turismo, la mediación lingüística e intercultural, la gestión de recursos humanos, el comercio exterior, las relaciones internacionales, la cooperación y el desarrollo, las administraciones públicas o el ejercicio libre de la profesión».

¿Cuáles son los aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de decantarse por una u otra cueva? He ahí la cuestión.

Uno de los critAlí Babá y los 40 ladroneserios más importantes nace, sin duda, del interés personal de cada uno. Kassim, el hermano de Alí Babá, era seguramente un traductor frustrado por las penurias de la vida como autónomo que decidió meterse en la cueva del gestor de proyecto de turno. Y así le fue. En resumidas cuentas, está muy bien querer ser traductor autónomo, pero debes tener en cuenta que si tu interés es acumular alforjas de dinero contante y sonante, sería buena idea plantearte si tu futuro no iría mejor encaminado en un campo más lucrativo como el comercio exterior o las relaciones internacionales.

Una vez hayamos decidido cuál es el campo en el que queremos concentrarnos, debemos conocer las palabras mágicas. No basta con llegar ante la cueva y gritar «¡He estudiado traducción e interpretación!». No funciona así. La formación es un elemento clave en la búsqueda de nuestro camino profesional. Si nos interesa la gestión de recursos humanos, por ejemplo, es probable que necesitemos realizar unas prácticas en un gabinete o en un departamento de recursos humanos para aprender las técnicas y complementar nuestra formación. Puede que, incluso, y buscando el propio beneficio profesional, necesitemos hacer un curso o un máster en ese campo.

Por último, es importante saber que en ocasiones es cuestión de mera suerte o azar. Alí Babá tuvo suerte de estar en el momento y en el lugar indicado. A cada traductor le llega su cueva, sólo es cuestión de saber usar nuestros conocimientos mágicos.

Las agencias de traducción… ¿el diablo viste de Trados?

Vale, soy traductora freelance. Tengo un par de clientes fijos y muchas ganas de seguir trabajando y viviendo de esta pasión loca a la que llamamos traducción. Pero, ¿y ahora qué?

Está de más decir que, por mucho que uno viva en el país de las maravillas de Alicia, el trabajo no se acumula en la bandeja de entrada de nuestro correo electrónico así, porque sí. Una de las condiciones de trabajo el día que uno decidió lanzarse al mundo de los autónomos era que aceptábamos el hecho de que, a partir de ese momento, el freelance es un ser mutado y reconvertido en máquina multitarea. El freelance es traductor, es corrector, es responsable de marketing, es responsable de ventas, es contable, es jefe de proyecto y es, sin duda, jefe de estrategia comercial. Si cualquiera de estos profesionales aunados en un sólo ser viviente se duerme en los laureles, el trabajo de todos los demás se va al garete.

Multitasking

No hay traductor en este mundo que no conozca las agencias de traducción. Eso es un hecho. Las agencias de traducción sirven de intermediario entre el cliente y el traductor y ofrecen unas tarifas que, en la mayoría de los casos, son inferiores a las que el traductor aplicaría si el contacto con el cliente fuese directo. Claro está, las agencias de traducción hacen un trabajo de prospección de clientes y de marketing que pocos autónomos podrían igualar.

Como es normal, existen traductores que consideran que las agencias de traducción son el diablo vestido de Prada, mientras que otros creen que las agencias de traducción son una buena manera de estar en contacto con otros profesionales y de asegurarse una cantidad de trabajo razonable mensualmente. En mi caso, me posiciono muy cerca de la segunda.

Cada agencia de traducción tiene, al igual que cualquier empresa, sus test-all-the-thingscondiciones y sus requisitos. A algunas, llegamos como becarios, para luego quedarnos y seguir trabajando con ellos, ya sea físicamente o
desde casa. A otras, llegamos por medio de un formulario electrónico, en el que introducimos nuestro currículo y esperamos respuesta. En la mayoría de las ocasiones, la respuesta viene de la mano de un test de traducción. Y aquí es donde muchos traductores entran en un debate inconcluso. Los tests de traducción son muy usuales entre las agencias, es una manera de seleccionar a los mejores o de asegurarse la calidad de futuras traducciones. Algo que considero totalmente normal en términos comerciales.

Otro aspecto que puede hacer chirriar los dientes en algunas casas de traductores es el hecho de que algunas agencias imponen a sus traductores el uso de TRADOS, esa herramienta que tantos odian y tantos adoran. Hemos de aceptar que si existe y si algunos clientes lo piden expresamente, no nos queda más que convivir con ella y aprender a aceptarla en nuestro entorno virtual. Por más que me pese a veces…

Por otro lado, nos encontramos de frente con otros temores que tienen más que ver con la confianza y con los pasados errores de muchas agencias en cuento a pagos y retrasos. Muchos traductores aseguran tenerle tirria a las agencias de traducción porque, en algún momento de su vida profesional, una agencia se negó a pagar una gran suma y tuvieron que emprender acciones legales para reclamar algo que va más allá de lo lógico.

Soy una fiel defensora de las agencias de traducción por un una razón muy simple: la traducción tiene que tener, en este mundo ya de por sí globalizado, una cara y una voz corporativa. Tan válido es el freelance que decide trabajar con clientes particulares como el que decide que su manera de trabajar se asemeja más a la dinámica que ofrece una agencia de traducción. La presencia corporativa nos ayuda a ser más visibles. No todos los gatos son pardos y no todas las agencias de traducción visten de Trados.

¡Gracias por leerme y hasta la próxima entrada !
Paula

Inicios de una freelance: Me and My Laptop

He leído artículos y entradas de blogs en los que se entrevistaba a traductores ya consolidados, con una amplia cartera de clientes y una vasta experiencia a sus espaldas. Las experiencias y las palabras de estos profesionales son inspiradoras. Siempre se agradece poder escuchar aquello de que los principios siempre fueron duros. Sin embargo, los que salimos de la carrera hace pocos años y nos estamos haciendo un hueco en este mundo sabemos que la situación es complicada y que los clientes no abundan. La perseverancia y el “no perder la fe” se quedan, muchas veces, en plegarias que escuchan nuestros pobres familiares y amigos. Por este motivo, me he decidido a escribir un poco sobre mi (corta) experiencia como traductora freelance.

  1. Los inicios siempre son duros, sí

Sinceramente, al salir de la carrera me he visto, como muchos de mis compañeros, en el limbo profesional. Algunos decidieron dedicarse a la enseñanza, otros tomaron caminos muy distintos y otros hemos continuado el sinuoso camino de la traducción. Mis primeras experiencias laborales fueron pagadas por mí y me enseñaron muchísimo. Hubo que viajar, hubo que tomar un primer contacto con la empresa, hubo que trabajar, hubo que aprender rápido. De una de estas experiencias recibo parte de los encargos que hoy en día me llegan, así que, en cierta manera, he recuperado la inversión inicial. No siempre es así pero no tendría la carga de trabajo que tengo ahora si no hubiese realizado esas prácticas. Mi consejo siempre es salir ahí afuera, lanzarse, arriesgar.

2. Ser activo en línea es importante: crea tu propia web

Muchos de los clientes que han contactado conmigo lo han hecho a través de mi página web. Muchos me ven en línea y deciden proponerme un proyecto. Un dominio en WordPress es relativamente barato (unos 18 euros) si tenemos en cuenta que seremos profesionales más visibles a ojos de nuestros clientes. Hay que invertir tiempo en crear nuestro perfil profesional. He pasado horas en esta web, mejorándola y personalizándola, y me quedan muchas más para seguir cumpliendo con mis objetivos profesionales. Por este motivo, soy de las que creen que tener un espacio en línea donde ofertar nuestros servicios es fundamental.

Meeting

3. Pide ayuda cuando la necesites

He oído y he leído casos de traductores en apuros: profesionales que, por el motivo que sea, han aceptado encargos que no podían cumplir o ante los que no se sentían preparados. Evita a toda costa estas situaciones en las que una mala experiencia
puede minar tu autoestima profesional. No eres peor traductor por no poder cumplir con este encargo, sólo necesitas buscar la solución. Pídele a otro compañero que te ayude y comparte beneficios o pregúntale a ese amigo traductor de Francia si te puede revisar la traducción (en el caso de que hayas aceptado una inversa) a cambio de un porcentaje del precio que hayas aceptado. Es peor meter la pata entregando una mala traducción que perder una parte del dinero que te hayan ofrecido. Los clientes descontentos son los que nunca vuelven.

4. Conserva amistades que también se dediquen a la traducción o que trabajen en ese sector

Recuerda que, como en todos los ámbitos de la vida, mantener relación con personas de tu gremio siempre es positivo. No sólo podrás compartir anécdotas y hablar de temas que a otros aburrirían en gran medida, sino también pasar encargos que no puedas cumplir o cubrirse mutuamente encargos cuando decidas coger (sí, porque puedes también) vacaciones.

5. Tu mundo va más allá de la traducción, aprende a que un encargo no te amargue la vida

Una de las cosas que más me costó aprender durante los primeros meses como freelance fue a gestionar mi tiempo. Un encargo grande me agobiaba muchísimo, y tenía la psicosis de que hasta que no terminase el encargo no podía hacer nada: nada de salir con amigos o ir al teatro. Con el tiempo he aprendido a gestionar mi tiempo y a no sentirme culpable por hacer algo o por no aceptar un encargo que no me convenía. No te conviertas en una alimaña envuelta en mantas y pegado a su portátil. Tu portátil es tu herramienta de trabajo pero no tu dueño. Intenta siempre mantener el equilibrio entre tu vida personal y tus encargos.

Esta es una cuestión siempre polémica, pues es probable que las traducciones paguen parte o todas tus facturas, y cuando se habla del pan, pocos no sacan los dientes. No obstante, el equilibrio es la clave.

6. Ser traductor es una carrera de fondo

No abandones tus sueños de ser traductor si es lo que realmente quieres. Ahora sí, no creas que te van a llover encargos sólo porque tengas un título ni te duermas en los laureles. No vale con decir quiero ser traductor. Ya está. Pues no. Busca y encontrarás, puede que tengas que tocar en muchas puertas hasta que alguien abra y te de la oportunidad, pero (palabra de traductora “novel”) la oportunidad llegará. No la pierdas ni la desaproveches y mantén contentos a tus clientes.

Hasta aquí algunos de mis tempranos consejos sobre mi trabajo como freelance. Sólo espero poder seguir compartiendo muchas más opiniones y anécdotas con otros compañeros traductores (con los que espero no perder contacto ;))

¡Saludos y hasta la próxima entrada!

Del inglés como lengua vehicular y otras historias para no dormir

Me encanta viajar. Como a muchos de mis colegas traductores, viajar me apasiona y es una de mis maneras favoritas de mantener vivas mis dotes de supervivencia y mis dotes lingüísticas. De forma inevitable, guardo entre mis enseres personales el inglés, herramienta de comunicación y salvador indiscutible del pellejo en países en los que (por desgracia) no hablo la lengua local.

El inglés me ha salvado de más de un apuro. Mi último viaje a Tailandia es el ejemplo ideal de esta afirmación. El tailandés (o thai) es un idioma hablado por pocos españoles y el inglés se convierte en estos casos en una lengua vehicular. El Centro Cervantes define una lengua vehicular como “la que se emplea como vehículo de comunicación en una comunidad de habla donde existe más de una lengua posible. Dicho de otro modo, es la  lengua de intercomunicación entre distintos colectivos lingüísticos”.  La definición permite entender el porqué de esta entrada. Y es que toda lengua sujeta al vapuleo de distintas comunidades lingüísticas sufrirá, sin duda alguna, magulladuras de distinto grado.

No es raro encontrarse carteles en español con errores ortográficos que harían chillar como un descosido a Francisco Umbral. Los carteles de esta guisa se pueden encontrar en cualquier esquina y en cualquier barrio del imperio hispanohablante moderno.

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Si el imperio hispanohablante es extenso hoy en día, el inglés lo es diez veces más, llegando hasta tierras tan lejanas como el antiguo imperio de Siam. El inglés se codea entre los tailandeses y camboyanos como uno más. Es la lengua que les permite, en muchos casos, ganarse el pan de cada día. Es el idioma que te sube al tuk tuk, el que te pone un pad thai en la mesa, y el que te compra un elefante de madera en el mercado de Chatuchak. La comunicación es necesaria, claro está. Pero los vendedores del mercado o los conductores del tuk tuk no tienen porqué contar con un título en filología inglesa, sus necesidades son comunicativas. Vender es lo importante para ellos, y en muchas ocasiones, el inglés se lleva la peor parte de esta realidad. Durante mi viaje, leí menús con errores, me subí a taxis en los que las tarifas eran incomprensibles en inglés, reservé habitaciones en hoteles con mapas plagados de erratas.

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En este hotel (por cierto, uno de los mejores de Bangkok y de mi visita, a pesar de esta errata), el mapa nos indicaba que estábamos “hear”, en vez de “here”. Todo sin mencionar que cuentan con un “fire extinguishen” que seguro nos ahorraría un disgusto, a pesar de mi deseo de prenderle fuego al cartel.

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Comer es una odisea en Tailandia, no sólo por las especias y el plato “no name”, sino también por las curiosas maneras de escribir las exquisiteces que sirven en los locales de sitios como Chiang Mai. En esta hermosa ciudad del norte nos topamos con el cartel de un restaurante que suponemos ofrecía “hamburgers” y “tasty snacks” a su manera.

El inglés se desangra cada día un poquito más en Tailandia sin que pueda evitarse. Pero ¿quién puede culparles? El hecho de que usen el inglés es una bendición para los turistas, quienes nos beneficiamos de esta comunicación. Los errores son un dolor para traductores y lingüistas, pero poder compartir tan graciosas erratas es también uno de nuestros hobbies favoritos.

¡No dejéis de visitar Tailandia, es un país increíble!

El español versátil

Es difícil calcular la dimensión de una lengua, muchas veces por la cantidad de variantes y de zonas en las que esta se habla. Es complicado, en la mayoría de los casos, intentar cercar de alguna manera los límites de un idioma y saber cuáles son exactamente sus implicaciones y usos según sus hablantes. El español es el marco ideal para estas dos ideas, dada la extensión a la que se ha visto sometido y a la cantidad de hablantes que posee.

Como canaria que soy, tengo muy claro que el español no es una lengua limitada al castellano como tal y que, hoy en día, es casi imposible hablar de español estándar. Las variantes del español se cuentan por cientos, y son estas las que enriquecen nuestra lengua.

Antes de venir a California, tuve el placer de leer el libro de María Dueñas titulado “Misión olvido”. Leí con gran interés Misiones de Californiay entusiasmo las páginas de un libro que abría ante mí una parte de la historia que yo iba a poder palpar más adelante. Reconozco que el hecho de estar a punto de venir a California influyó en la manera en la que bebí y disfruté los pasajes dedicados a las misiones y a los resquicios de la historia que me incumbían en un futuro cercano. Ya en California, descubro muchos rincones y partes que huelen a España y a conquista. San Diego, situado muy cerca de la frontera con México, aún desprende el aroma español, confundido entre el olor a tortillas y enchiladas. Puedo percibir notas de tierra que un día fue pisada por quienes decidieron aventurarse más allá. Muchos de  esos aventureros fueron antepasados nuestros, españoles y españoles que cruzaban medio mundo para emprender una nueva vida lejos de Europa.

No sólo puedo sentirlo, sino que puedo escuchar el español, vibrante como nunca, mezclado y teñido, pero español, pero lengua, pero idioma. Los que hablamos el español nos encontramos muchas veces discutiendo o debatiendo sobre cuál es la variedad más correcta o los términos más adecuados o los acentos que mejor nos suenan, pasando a embarcarnos en discusiones sin fin y en disputas absurdas sobre una lengua tan rica y tan hermosa.

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Las maravillas de un idioma que parece extender sus brazos cada vez más lejos son incalculables. Me embriaga la sensación de estar en casa siempre. Incluso en un lugar alejado de mi patria a los que muchos llamaron un día “hogar”.

Para más información sobre este tema, dejo el enlace a uno de los documentales de TVE:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/espana-estuvo-alli/espana-estuvo-alli-espanoles-costa-del-pacifico-antes-1607/2443047/

Traduzco, luego juzgo

Como a muchos de los traductores profesionales de hoy en día, me gusta estar al corriente de las novedades en el mundo de la traducción. Las redes sociales como Facebook o Twitter son una maravillosa manera de saber cuáles son las últimas herramientas y recursos para nuestro trabajo. Además, favorecen la relación entre traductores, ya que, por circunstancias propias de este oficio, no somos un gremio en el que nos relacionemos a diario. Los freelance, entre los que me incluyo, tendemos a hibernar al calor de nuestros ordenadores portátiles, haciéndonos visibles en congresos o encuentros culturales, que abrazamos como nuestro contacto más cercano con un mundo al que pertenecemos tibiamente para unos, de lleno para otros.

Cuanto más se mete uno de lleno en el mundo de la traducción, más sorprendido queda con la feroz pelea que se desata entre compañeros de profesión en casi cada uno de los foros y conversaciones que se abren en las redes sociales. Las tarifas suelen ser el campo de acción preferido de algunos compañeros que, aquejados de la horrible lacra de la soberbia, acuden ansiosos para responder con insultos, faltas de respeto y sugerencias que de poco ayudan a quiénes plantean sus preguntas en estos medios.

Supongo que es un sentimiento que comparto con otros muchos traductores y que sería útil empezar por ver la paja en el ojo propio. Por ello,lanzo una propuesta abierta a todos mis colegas de profesión: traduzcamos, no juzguemos. Recomendemos, sin imponer, nuestra opinión.

Los diez mandamientos del intérprete

Buenas noches blogueros, aquí les dejo mi personal lista sagrada de los mandamientos que un intérprete debe cumplir. Espero que saque alguna sonrisa y que despierte el buen humor de los que disfrutan con esta profesión.

LOS DIEZ MANDAMIENTOS DEL INTÉRPRETE

  1. Amarás a tu bloc de notas sobre todas las cosas
  2. No usarás el nombre del orador en vano
  3. Santificarás los glosarios
  4. Honrarás a la consecutiva y a la simultánea
  5. No harás ruido en cabina
  6. No cometerás contrasentidos
  7. No usarás muletillas
  8. No dirás falso testimonio ni mentiras
  9. No consentirás discursos muy rápidos
  10. No codiciarás las lenguas ajenas

¡Que la paz sea con vuestra cabina y con vuestro espíritu!

Gracias por leerme y  hasta la próxima entrada 🙂

III Forum ULPGC-África: Horizontes comunes, soluciones globales

Hay ocasiones en las que, como estudiantes, tenemos oportunidad de participar en actos muy interesantes, actos que nos nutren profesionalmente y que alimentan nuestra motivación. La semana pasada tuve la dicha de participar en el “III Forum ULPGC-África: Horizontes comunes, soluciones globales”, una iniciativa del Centro Universitario de Cooperación Internacional para el Desarrollo (CUCID) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. El evento se desarrolló entre el 26 y el 28 de noviembre y reunió a numerosos participantes venidos de universidades africanas de países como Marruecos, Senegal, Sudáfrica, Argelia, Túnez o Cabo Verde. El objetivo de este encuentro era fomentar la colaboración con las universidades africanas y promover la creación de proyectos comunes. Para poder encauzar los temas de debate y facilitar la correcta diferenciación de las especialidades de los participantes se dividió el forum en seis mesas redondas: (1) agua, energía y habitabilidad, (2) educación, (3) gestión sostenible de espacios y recursos marinos, (4) innovación social para el empleo, (5) salud y (6) turismo y desarrollo sostenible. Además de estas mesas redondas, se ofrecieron conferencias y plenarios relacionados con las posibles ayudas económicas institucionales, así como con la gestión de proyectos internacionales.
Programa del eventoDada la participación de hablantes de distintas lenguas, se ofreció a los estudiantes de la Facultad de Traducción e Interpretación participar en el forum como intérpretes. En mi caso, trabajé fundamentalmente con el francés, ya que la mayoría de los participantes venían de países francófonos. Nuestro trabajo se centró en la interpretación de enlace (en la mayoría de los casos, en modalidad de consecutiva) en las mesas de trabajo. Mi mesa de trabajo resultó ser la de gestión sostenible de espacios y recursos marinos y, aunque pueda parecer complicada, el trabajo en esta mesa fue muy gratificante y me ayudó a aprender muchísimo sobre la gestión de recursos marinos y gestión de aguas. Esta mesa no contaba con hablantes anglófonos, así que en la primera sesión y debido a las necesidades de la mesa, realicé la interpretación en modalidad de consecutiva. En la segunda sesión en la que trabajé había un único participante que hablaba español, por lo que se optó por hacerle una interpretación susurrada. Debo reconocer que no conocía en profundidad la técnica del “chuchotage”, pero pude ir adaptándome a las necesidades del beneficiario de la interpretación, modulando el tono y ofreciendo las mayores facilidades comunicativas posibles.

Apertura del forum

Conferencia de apertura

Estoy muy agradecida a los organizadores del CUCID por su amabilidad y por su apoyo. He aprendido muchísimo en estas jornadas y he podido ver de cerca como será mi futuro trabajo como intérprete. He descubierto modalidades que no había puesto en práctica anteriormente y ahora me siento mucho más segura de mí misma y tengo más confianza en mis capacidades. Ha sido gratificante recibir los agradecimientos de los participantes y no podría explicar la alegría que he sentido cuando he oído las risas de algunos participantes cuando interpretaba las bromas de los hablantes de otras lenguas. También agradecer sus consejos a las intérpretes que trabajaron en cabina interpretando simultáneamente conferencias y plenarios. Gracias por sus consejos y sus mensajes de ánimo. Me despido con una frase de una de ellas:

“El intérprete no es sólo un canal comunicativo. Una parte importante de su trabajo es estar ahí y tener la actitud de intérprete”

Mis compañeros intérpretes y yo (con falda azul)

Mis compañeros intérpretes y yo (con falda azul)

¡Gracias por leerme y hasta la próxima entrada!

La sinfonía de los expatriados

En una coyuntura económica como la actual, a nadie sorprende el desfile de expatriados en fila hacia el aeropuerto, con la esperanza de una vida mejor, mientras de fondo suena la armónica melodía de la tristeza.

El otro día me topé con un artículo de “El País” en el que se entrevistaba a españoles que vivían en Estados Unidos y que explicaban qué les había llevado hasta allí. Y no eran pocos.¡Qué triste me pareció el hecho de que tantos españoles hubiesen sido víctimas del arrastre político a lugares recónditos de la geografía mundial! Y lo peor es que yo soy una más. En enero del año próximo pondré rumbo a Estados Unidos para poder realizar unas prácticas en una empresa de traducción. Con la esperanza de encontrar algo mejor, con la esperanza de no volver a una red laboral en la que si no eres “hijo o amigo de” no tienes opción, un sistema que engulle a los universitarios para escupirlos convertidos en una fuente de negatividad y falta de autoestima. La misma red que deja fuera de su telaraña a personas cualificadas y motivadas, apisonando sin piedad los sueños de miles de jóvenes (y no tan jóvenes).

Quizás, el mayor problema de todo esto no sea la fuga de cerebros en sí, sino la pérdida de identidad y la frustración causada por estas circunstancias tan ajenas al control de las víctimas. Por triste que pueda sonar, hay muchos de los expatriados que ya no quieren volver. Algunos no quieren siquiera volver la vista para contemplar al país que un día les dio la espalda. Sólo espero que la cascada de ilusiones abandonadas termine de bañar a nuestros políticos lo antes posible, y que ésta pueda ser reemplazada por un manantial de esperanza que sacie la ira de toda una generación.

Mientras tanto, muchos diremos adiós al país que no nos quiso entre sus filas. Hondearemos la mano al viento para decir adiós a nuestra familia y amigos. De fondo, una melodía triste.

Artículo de “El País”:

 http://economia.elpais.com/economia/2013/10/15/empleo/1381836664_358583.html