La sinfonía de los expatriados

En una coyuntura económica como la actual, a nadie sorprende el desfile de expatriados en fila hacia el aeropuerto, con la esperanza de una vida mejor, mientras de fondo suena la armónica melodía de la tristeza.

El otro día me topé con un artículo de “El País” en el que se entrevistaba a españoles que vivían en Estados Unidos y que explicaban qué les había llevado hasta allí. Y no eran pocos.¡Qué triste me pareció el hecho de que tantos españoles hubiesen sido víctimas del arrastre político a lugares recónditos de la geografía mundial! Y lo peor es que yo soy una más. En enero del año próximo pondré rumbo a Estados Unidos para poder realizar unas prácticas en una empresa de traducción. Con la esperanza de encontrar algo mejor, con la esperanza de no volver a una red laboral en la que si no eres “hijo o amigo de” no tienes opción, un sistema que engulle a los universitarios para escupirlos convertidos en una fuente de negatividad y falta de autoestima. La misma red que deja fuera de su telaraña a personas cualificadas y motivadas, apisonando sin piedad los sueños de miles de jóvenes (y no tan jóvenes).

Quizás, el mayor problema de todo esto no sea la fuga de cerebros en sí, sino la pérdida de identidad y la frustración causada por estas circunstancias tan ajenas al control de las víctimas. Por triste que pueda sonar, hay muchos de los expatriados que ya no quieren volver. Algunos no quieren siquiera volver la vista para contemplar al país que un día les dio la espalda. Sólo espero que la cascada de ilusiones abandonadas termine de bañar a nuestros políticos lo antes posible, y que ésta pueda ser reemplazada por un manantial de esperanza que sacie la ira de toda una generación.

Mientras tanto, muchos diremos adiós al país que no nos quiso entre sus filas. Hondearemos la mano al viento para decir adiós a nuestra familia y amigos. De fondo, una melodía triste.

Artículo de “El País”:

 http://economia.elpais.com/economia/2013/10/15/empleo/1381836664_358583.html

I know that I have an accent! But people understand me just fine…

El acento o las variedades lingüísticas son, sin duda, algunos de los temas más controvertidos en el mundo de la interpretación. Más de una vez me he tomado un café (o dos) mientras discutía con mis compañeros de carrera y amigos cuál era la importancia del acento para una carrera profesional en la interpretación.

Durante los primeros años de carrera, esto no me preocupaba. Soy canaria y tengo un acento particular, o como muchos lo describen, un acento a caballo entre Europa y Sudamérica. Con el paso de los años, me fui dando cuenta, como todo estudiante, de que hay aspectos que no parecen tener importancia en un primer momento pero que cobran protagonismo conforme avanzamos en nuestra trayectoria universitaria y profesional. Una de las anécdotas que más me aclararon cuál era la importancia que tenía el acento en la profesión del intérprete tuvo lugar durante mi año Erasmus en París. Durante ese año, cursé una asignatura llamada “Interpretación de enlace” en la que interpretábamos del francés al español y viceversa. Era una clase práctica y la profesora imponía mucho respeto. Era exigente y muy sincera con sus estudiantes. En una de estas clases, me tocó interpretar. Como se trata de una conversación, tuve que hacerlo de manera directa e inversa. Terminada mi interpretación, la profesora me hizo algunos comentarios para valorar mi actuación. Uno de ellos me sorprendió por su sinceridad y su poco tacto a la hora de lanzarlo indiscriminadamente. Sus palabras textuales fueron: “Tu francés está muy bien, es muy correcto. Pero ese acento tienes que neutralizarlo. Es como si un francés interpretase con el acento de Marsella. Todos nos reiríamos”. La interpretación siempre ha sido mi punto débil y el hecho de que una profesora despreciase mi actuación por un detalle que yo creía ínfimo, me dolió.

El hecho de que el español sea un idioma extendido propicia las variedades diatópicas y la distancia geográfica existente entre los países hispanohablantes dificulta la homogeneización de una lengua que abarca un territorio muy grande. A pesar de ello, existe lo que llamamos el “español estándar”. La Real Academia Española explicita en el Diccionario panhispánico de dudas que esta institución vela por el uso correcto del español pero matizando que:

“Debe tenerse siempre en cuenta que el empleo de una determinada forma de expresión resultará más o menos aceptable dependiendo de distintos factores. Así, las variedades regionales tienen su ámbito propio de uso, pero resultan anómalas fuera de sus límites. Muchos modos de expresión que no son aceptables en la comunicación formal, sea escrita u oral, se juzgan perfectamente normales en la conversación coloquial, más espontánea […]”

Ahondando un poco en este tema y buscando una opinión más profesional y más específica en el campo de la interpretación, me topé con este estudio publicado en la web de la AIIC (Véase el enlace al final de la entrada). En él se realiza un estudio sobre los aspectos de calidad en la interpretación. Uno de ellos es el acento nativo. Curiosamente, en este estudio, la importancia que dieron los usuarios al acento nativo fue de un 11%. Todo ello especificando que la idea de “acento nativo” se opone a la de “acento no materno”.

A pesar de toda esta información, no termina de quedarme clara cuál es la implicación profesional del acento en la vida de un intérprete y si esta característica es determinante o no en la calidad de la interpretación. Es un tema interesante en el que seguiré trabajando, puesto que me interesa saber si existen limitaciones ligadas a las variedades diatópicas.

Todo este interés lo suscita una gran profesora que me hizo reflexionar a la que mando un saludo desde aquí (si es que algún día lee esta entrada). Le agradezco el haber despertado mi curiosidad y mis ganas de saber más sobre este tema. De paso y para aliviar el picor producido por la picadura del insecto acento, aprovecho para despedirme con un vídeo muy acorde con esta entrada.

¡Un saludo y hasta la próxima entrada!

Estudio consultado: Algunas consideraciones sobre calidad en interpretación (Kahane)

http://aiic.net/page/198/algunas-consideraciones-sobre-calidad-en-interpretacion

Stefan Zweig nos dejó un mundo

Me gustaría dedicar esta entrada a uno de mis escritores favoritos. Su vida y su forma de escribir me cautivaron desde el primer día en que  tuve la oportunidad de asomarme a contemplar su narrativa.

Stefan Zweig nace en 1881 en Viena, hijo de una familia judía acomodada. Fue un apasionado de la literatura, publicando ensayos y versos siendo todavía muy joven. Hizo un Doctorado en Filosofía y fue un viajero empedernido. Viajó por Inglaterra, Francia, España, Italia, Estados Unidos, República Dominicana, Argentina, Paraguay o Brasil, país donde acabaría pasando sus últimos años de vida. Realizó obras que tocaban géneros literarios muy distintos: ensayo, poesía, teatro, crítica literaria, etc… Trabajó incluso como traductor. Tradujo obras de figuras literarias tan influyentes como Paul Verlaine o Charles Baudelaire.

Stefan Zweig (foto: moreintelligentlife.com)

Stefan Zweig (foto: moreintelligentlife.com)

El primer libro de este autor que cayó en mis manos fue “24 horas en la vida de una mujer”. Lo encontré por casualidad, ajado y moribundo, entre las estanterías de la vieja biblioteca de mi residencia en París y decidí darle una oportunidad. Me llevó un mes curarlo y darle el trato merecido, pero acabó estando perfectamente sano y curándome él a mí. Disfruté muchísimo con la lectura de esta obra. Zweig no mentía cuando afirmaba que “el inesperado éxito de mis libros proviene, según creo, en última instancia de un vicio personal, a saber: que soy un lector impaciente y de mucho temperamento. Me irrita toda facundia, todo lo difuso y vagamente exaltado, lo ambiguo, lo innecesariamente morboso de una novela, de una biografía, de una exposición intelectual. Sólo un libro que se mantiene siempre, página tras página sobre su nivel y que arrastra al lector hasta la última linea sin dejarle tomar aliento, me proporciona un perfecto deleite. Nueve de cada diez libros que caen en mis manos, los encuentro sobrecargados de descripciones superfluas, diálogos extensos y figuras secundarias inútiles, que les quitan tensión y les restan dinamismo”.

Se exilia en Inglaterra en 1935, para abandonar Europa definitivamente poco después de estallar la II Guerra Mundial. Termina estableciéndose en Brasil. Sin  embargo, la vida de Stefan Zweig nunca volvería a ser la misma. Se sumió en una depresión en la que su principal preocupación era la expansión del nazismo a nivel mundial. La caída de la Europa que el conocía, la destrucción de aquel mundo, del mundo que el describía en su obra “El mundo de ayer”, fue una de sus mayores tristezas. Sin esperanzas y abatido, se suicidó junto a su mujer un 22 de febrero de 1942 en Petrópolis, Brasil.

Su obra perdió algo de interés tras su muerte, pero la genialidad de este autor ha permitido que se le considere como uno de los escritores más leídos del siglo XX. Es más, Zweig sigue causando interés en muchos países y sus obras atraen a espectadores en ciudades como París, ciudad donde actualmente se representa “24 horas en la vida de una mujer”. Fue tras leer el libro cuando me topé con este cartel en los pasillos del metro de París:

Una cosa está clara, el suicido de Stefan Zweig nos dejó sin el gran autor de obras como “El mundo de ayer”, pero el mundo de hoy puede contar con la inmensa suerte de disfrutar de la literatura de uno de los grandes.
Si alguno estuviese interesado en conocer más sobre Zweig (algo que recomiendo fervientemente), aquí le dejo dos enlaces relacionados con este maravilloso autor y con su obra:

http://www.edu.xunta.es/centros/cepigrexavaladares/system/files/02_Biograf%C3%ADa_0.pdf
http://blogs.elpais.com/letra-pequena/2012/02/muerte-de-un-best-seller.html

¡Gracias y hasta la próxima entrada!

La tragicomedia de los que buscan prácticas

En las pasadas elecciones europeas a la presidencia del Parlamento Europeo, uno de los candidatos explicaba que uno de los objetivos principales de su campaña sería reducir la amplia brecha que se ha abierto desde hace unos años y que separa el mundo laboral del estudiante.

En Francia, el sueldo mínimo de un trabajador o estudiante en prácticas en empresa es de 436 €. Viví en París durante un año, hice prácticas no remuneradas, y conocí a mucha gente que hacía prácticas en empresas de la zona. Ninguno cobraba más del mínimo. Ninguno podría costearse sus gastos en París con 436 € al mes. Es más, la mayoría no podían pagar ni siquiera el alojamiento.

La búsqueda de prácticas se ha convertido en una odisea para todos aquellos estudiantes que acaban la carrera y que se ven obligados moral y profesionalmente a obtener experiencia en su campo de trabajo. En primer lugar, por la necesidad de ganar experiencia y poder ser valorados profesionalmente en un futuro. Y en segundo lugar, para acercarse lentamente a un puesto de trabajo, ganando contactos, desarrollando sus competencias y, para aquellos con suerte, pudiendo ganar algo de dinero antes de zambullirse de lleno en un máster.

Las prácticas remuneradas en empresa se postulan como el cáliz de una generación que ve complicado poder separar las aguas del mar Rojo para llegar a la ansiada oportunidad de empleo.

De la búsqueda hecha últimamente (para mi propio beneficio) he sacado algunas conclusiones lamentables del mercado laboral en cuanto a prácticas remuneradas se refiere. La primera, las prácticas remuneradas no están bien remuneradas si se tienen en cuenta las obligaciones del trabajador en prácticas. Y la segunda, la remuneración en las prácticas debe ser considerada como una muestra de generosidad y gratitud por parte del empresario, y nunca como una obligación de éste. En esta búsqueda, continúo con mi alegato, he topado con condiciones y ofertas de lo más curiosas. Quizás hasta divertidas. La página que usé para buscar prácticas para una amiga licenciada en Derecho (http://www.haguejusticeportal.net/index.php?id=8797), en la que se especifican cuáles son las ofertas de prácticas y cuál es la remuneración (si existente), promete hacernos disfrutar de una obra de teatro sublime. Echando un ojo rápido, nos damos cuenta de que la inmensa mayoría de estas ofertas de prácticas no son remuneradas. Las menos generosas son muy divertidas, ofreciendo a los trabajadores en prácticas la cuantía de 6€ al día para cubrir los gastos de transporte hasta La Haya.

Si estas son las desternillantes condiciones en un lugar como La Haya, símbolo de justicia, no quiero siquiera imaginar cómo serán en empresas privadas alejadas de la mano del poder. ¿Cuál es el futuro que espera a todos los estudiantes que desean poner en marcha su proyecto profesional al concluir sus estudios? ¿Cuántos años pretenden los cabecillas de la trama económica y laboral de nuestro tiempo que mamemos del pecho materno?

Todo por no hablar de esas empresas que “contratan” trabajadores en prácticas año tras año, mes tras mes y semana tras semana, y en cantidades ingentes para poder suplir empleados remunerados por monigotes en prácticas. Todo sin olvidar que el empresario es generoso y amable, porque además de dejarte hacer prácticas en su empresa te hace una carta de recomendación que te quedará preciosa en el currículum.

Visto lo visto y como está la cosa tan mal, lo mejor es ahorrarse el dinero de ir al teatro y pasar los viernes por la noche en casa buscando prácticas remuneradas. Ni La Celestina era tan divertida, ni los estudiantes lloramos tanto trabajando sin cobrar un duro.

La prospección de clientes

Suelo ser constante e intento escribir de forma regular en este espacio que he convertido en mi diario profesional. Sin embargo, los últimos meses han sido algo ajetreados y el poco tiempo que me queda lo guardo  para dedicarme a tonterías varias, aunque pueda sonar egoísta.

En este tiempo, he comenzado mis prácticas profesionales en una junior empresa de traducción llamada Junior ISIT, que se encuadra en el ISIT, la escuela de traducción e interpretación en la que estoy actualmente de intercambio en París. Una Junior Empresa es una asociación sin ánimo de lucro gestionada enteramente por los jóvenes universitarios que la componen. Situada en el seno de una universidad o centro formativo, permite a los estudiantes obtener experiencia a través de proyectos profesionales y la autogestión. La mayoría de ellas tiene como objetivo la inserción profesional de sus componentes.

Logo de Junior ISIT

Logo de Junior ISIT

Dentro de Junior ISIT, yo trabajo como jefa de proyecto, con todo lo que ello conlleva: documentos comerciales, seguimiento de lo que nosotros llamamos las misiones de traducción y, lo más importante, la prospección de clientes. La prospección de clientes constituye la parte esencial de nuestro trabajo como jefes de proyecto, pues sin la prospección, la junior empresa carecería de misiones y, por tanto, de actividad, lo cual desmoronaría el sistema empresarial completo.

La prospección de clientes puede resultar una actividad pesada, para pocos o para casi nadie agradable, pero permite un posible intercambio comercial satisfactorio para las dos partes, además de la puesta en práctica de las dotes comerciales de la persona que realiza la prospección.

Uno de los puntos clave de las junior empresas son los encuentros que se organizan entre estas. En uno de ellos, celebrado entre Junior ISIT y Junior ISEP (http://www.juniorisep.com/) nos dió la posibilidades, tanto a mí como al resto de jefes de proyecto, a poder conocer un poco más cuáles son las estrategias y consejos que puede dar una junior empresa con tanto potencial como Junior ISEP.

Aparte de los consejos tópicos y típicos:

  1. Dejar hablar siempre a nuestro cliente mientras mantenemos una conversación telefónica con él y, sobre todo, no interrumpirle
  2. No ser demasiado insistente
  3. Saber adaptarse a sus condiciones (si no puede atendernos, fijar otro momento para volver a llamar)
  4. Saber dar con la persona adecuada para no perder nuestro tiempo hablando con personas que no nos van a llevar a establecer el vínculo comercial
  5. Etc…

Pues bien, aparte de todo ellos existen otros consejos y otras maneras de hacer la prospección de clientes que pocas veces, por lo menos a mí, se me habían pasado por la cabeza.

Uno de los errores más comunes de una persona que tiene poca experiencia en la prospección de clientes (tal y como es mi caso) es ir directamente a la venta, de manera más o menos agresiva, pero sin mostrar ningún tipo de interés en otros aspectos que pueden hacer que el cliente se sienta más cómodo y, por tanto, más dispuesto a dialogar. Por ejemplo, si topamos en al teléfono con la recepcionista del hotel al que nos gustaría ofrecer nuestros servicios de traducción, una buena manera de comenzar a hacer la prospección es la de interesarnos por la recepcionista. Podemos comenzar con pequeñas preguntas que nos acerquen a nuestro objetivo:

— Usted que trabaja en la recepción del hotel, ¿suelen recibir turistas de nacionalidad X?

— ¿Han subido las reservas de turistas extranjeros?

— ¿Cree usted que la traducción de la página web facilitaría de alguna manera su trabajo?

Con este tipo de preguntas sacamos información de nuestro cliente potencial y damos una buena impresión a la recepcionista que, llegado un punto, es la que puede ponernos en contacto con la persona encargada de, por ejemplo, la página web del hotel.

Gracias a esta formación recibida, me siento más segura a la hora de hacer la prospección de clientes, una de las tareas fundamentales de mi trabajo como jefa de proyecto. Como ellos dijeron durante la formación, nadie nace aprendiendo a vender y el día de mañana, estas competencias pueden sernos muy útiles para saber vendernos a nosotros mismos.

¡Buena semana blogueros y hasta la próxima entrada! 🙂

Ya no lloran, sólo sollozan…

Esta mañana, en uno de esos ratos que dejo para meterme en el mundo de la traducción y para rebuscar entre los entresijos de la red alguna información o artículo que llame mi atención, me he encontrado con un artículo muy interesante de El País en el que se habla del traductor literario y de cómo ha evolucionado el trato hacia este gremio en los últimos años
(http://cultura.elpais.com/cultura/2012/11/25/actualidad/1353867116_706887.html).

Tengo que reconocer que, como todo traductor, tengo preferencias. Mi campo de traducción favorito es la traducción literaria. Es un arte y considero que todo aquel traductor que tiene el coraje de enfrentarse a un libro y sacar de él su esencia, su alma, es todo un valiente. En definitiva, es mi debilidad. Es por ello, por lo que me sorprendió leer declaraciones como las siguientes:

Según Gómez, “el traductor literario no deja de ser una molestia imprescindible, y como tal no se sabe qué hacer con él”. Drástica: “Lo ideal sería”, dice, “que no existiera: es una carga, molesta pagarle, molesta reconocerle”.

Luz Gómez, la autora de estas declaraciones, fue premiada en 2012 con el Premio Nacional a la Mejor Traducción por una traducción del árabe del autor Mahmud Darwix. Mi pregunta es ¿cómo puede ser que una traductora premiada a nivel nacional que lleva 15 años traduciendo y ofreciéndonos la obra de este escritor se sienta una molestia?

Es triste y, si es así, entonces es que hay algo que no va bien en el mercado de la traducción literaria en España.

Informándome un poco más he encontrado un foro del conocido portal Proz en el que se abrió un debate sobre este tema, y me quedé aun más impresionada leyendo los comentarios de algunos de los usuarios. Uno de ellos escribía “somos lacayos de la cultura, mercenarios de la difusión de conocimientos” y otro se atrevía a calificar a los traductores literarios como “bohemios, personas ociosas, con mucho tiempo libre y que se toman la traducción como un hobby mas que como un trabajo”. Les dejo el enlace por si alguien quiere echarle un vistazo (http://www.proz.com/forum/spanish/198191-%C2%BFpor_qu%C3%A9_los_traductores_literarios_est%C3%A1n_tan_mal_pagados.html)

Es una pena que el mercado de algo tan hermoso como es la literatura no tenga en cuenta a aquellos profesionales que la hacen posible. Sé que es muy difícil cambiar un mercado y que los traductores que se dedican a ello intentan luchar contra esta realidad, pero mientras haya traductores literarios sollozando, sollozaré con ellos.

El estrés y la ansiedad en la interpretación

Buenas tardes a todos:

Hace ya un par de días que no escribo en el blog y me da mucha pena, siento que podría compartir mucho más de lo que publico, pero desgraciadamente a veces no tengo tiempo o no estoy lo suficientemente inspirada.

Estos días, una de las cosas que me quitan ese tiempo preciado que me gustaría dedicar al blog es el Trabajo de Fin de Grado o Trabajo de Fin de Título, según la universidad. Como tengo ganas de ponerme algo filosófica, confesaré que este proyecto representa para mi el final de algo, el final de una carrera universitaria, de un camino, de muchas experiencias, de un aprendizaje; aunque también supone el comienzo de algo, el comienzo de una vida profesional y de una nueva oportunidad.

Tengo que confesar que este proyecto me tiene intrigada y apasionada. La temática es arriesgada y necesitará de mucho esfuerzo, pero tengo muchas ganas de ponerme a ello. El trabajo tratará de analizar los marcadores de estrés y ansiedad en los estudiantes de interpretación, los aspectos verbales y los no verbales también.

Hacía tiempo que estaba interesada en aportar algo a este campo, aunque fuese muy poquito. Soy de las que piensan que, aunque esté escondido o se deje ver de maneras muy diferentes, la ansiedad y el estrés son parte de la vida de un intérprete. Entrar en cabina deja indiferente a muy pocos. Hay algo que se mueve, algo tiene vida propia. Algunos saltan, otros lloran, otros sufren, otros disfrutan. Pero al fin y al cabo, eso está ahí.

Es por ello por lo que siempre me ha apasionado el tema. Por la simple razón de que todos los estudiantes lo vivimos y lo sentimos de esa manera.

Espero ir dando más detalles de este proyecto en el futuro y que podamos sacar algo en clave. Iré dando novedades del proceso y espero poder compartirlo con ustedes en algún momento.

¡Muchas gracias por leerme y hasta la última entrada!

P.D.: Si alguien se ha quedado con el gusanillo de leer algo más sobre el tema, aquí dejo el enlace de un artículo muy interesante (https://www.openstarts.units.it/dspace/handle/10077/2493).

Los hititas y su toma de notas

El otro día estaba en la biblioteca estudiando una asignatura de Historia Antigua en Próximo Oriente y Egipto y, mientras hojeaba el libro de historia, se me activó el chip traductológico que llevo configurado desde que empecé la carrera hace ya cuatro años. El motivo de que me saltase la alarma no fue otro que la parte del temario en la que se habla de las distintas etnias y pueblos que habitaron la zona mesopotámica entre el III y el I milenio antes de Cristo. Uno de esos pueblos es uno por el que siento especial predilección: el pueblo hitita.

Los hititas eran de origen indoeuropeo y se establecieron principalmente en la península de Anatolia. Tenían una lengua propia, también de origen indoeuropeo, y su sistema de escritura era básicamente de tipo jeroglífico, aunque llegaron a desarrollar la escritura cuneiforme en etapas más avanzadas de su historia.

Es precisamente ese uso jeroglífico original del pueblo hitita el que despertó mi curiosidad traductológica cuando lo vi. Los símbolos jeroglíficos de este pueblo son mucho más comprensibles, incluso hoy, de lo que pueden serlo los jeroglíficos que todos tenemos en mente: los de la escritura egipcia. Aquí les dejo una imagen de los jeroglíficos del pueblo hitita y de los de los egipcios para que ustedes mismos puedan sacar sus conclusiones.

©Editorial Sanz y Torres. ISBN: 9788496808126

©Editorial Sanz y Torres. ISBN: 9788496808126

 

Símbolos egipcios

Aquí vemos la gran diferencia que existe entre unos símbolos y otros. Algunos de los del pueblo hitita son mucho más próximos al objeto que pretenden representa. Fijémonos, por ejemplo, en el símbolo del caballo. Es prácticamente una representación fiel del objeto.

Poco a poco, los hititas fueron usando la escritura cuneiforme, reservando el método pictográfico para inscripciones en piedra o relieves rupestres. La escritura cuneiforme se aleja muchísimo de la imagen que acabamos de ver, pues se crea a base de pequeñas cuñas o “clavos” marcados sobre arcilla con una caña puntiaguda.

©2013 PROEL

©2013 PROEL

Y así, poco a poco y hasta la desaparición del pueblo hitita en el milenio I a.C., los símbolos hititas que activaron mi chip traductológico se fueron disipando en el tiempo. Y después de tanto royo histórico, la gran pregunta: ¿qué fue lo que hizo que se activase ese chip?. Pues el hecho de poder apropiarme de estos símbolos hititas pictográficos para mi toma de notas. Y así lo he hecho, he conseguido hacer míos algunos de los símbolos de la cultura hitita y, gracias a la forma tan visual y representativa que tienen, he tenido éxito.

Espero que esta entrada pueda servir de ayuda a alguien que también busque símbolos que añadir a su toma de notas y que le resultan sencillos tanto de producir como de recordar. Si alguien tiene alguna pregunta sobre este pueblo tan interesante o quiere material de la escritura hitita sobre el que trabajar, por favor que no dude en consultarme. 


¡Muchas gracias por leerme y hasta la próxima entrada!

 

La leyenda del intérprete que quería ser bilingüe

Perdonen si soy demasiado clara o demasiado directa, pero lo diré sin tapujos: tiendo a desconfiar de alguien en el momento en que esa persona me dice que es bilingüe. No es por nada en especial y en la mayoría de los casos resulta que realmente lo son, pero es que sigo creyendo que hay algo en este adjetivo que no termina de quedar claro.

La definición de la Real Academia Española no es tan clara como podríamos imaginar. Bilingüe se define como una persona “que habla dos lenguas”, lo cual es cierto pero ambiguo. A menudo surgen preguntas como ¿para ser bilingüe tienes que haber tenido padres que te hayan educado cada uno en su lengua materna? ¿un bilingüe nace o se hace?

La mayoría de las personas que se consideran o que son consideradas bilingües han sido criadas en un hogar donde padre y madre tenían distinta lengua materna y que, por tanto, han enseñado a sus hijos las dos lenguas. Por el contrario, existen otros hogares que están en la misma situación pero que han decidido enseñar una sola lengua a su hijo, normalmente la del país en el que esté establecida la familia. Es por todo ello por lo que muchos se preguntan si una persona puede convertirse en bilingüe pasada la edad infantil. Por ejemplo, hay personas que llevan muchos años viviendo en un país que no es el suyo y que han terminado por hablar a la perfección el idioma hablado en ese país.

Olvidándonos de todas estas suposiciones y creencias, me gustaría enseñarles un vídeo muy interesante que he encontrado hoy y que aborda algunos de los temas que acabo de comentar.

En este vídeo Matthew Perret, intérprete, explica las dificultades y ventajas de la interpretación inversa y comenta que existe una diferencia entre “tener una segunda lengua A” desde y hacia la que podemos trabajar de forma activa y “ser bilingüe”, Matthew Perret continúa su argumento afirmando que para tener esta segunda lengua A “no necesitas haber crecido hablando dos idiomas”. Sorprendentemente, Perret concluye esta parte del vídeo diciendo que “existen personas que han crecido hablando dos idiomas pero que no son capaces de interpretar entre ellas porque no tienen el resto de habilidades necesarias […]”.

En definitiva, creo que muchas veces tendemos a sobrevalorar lo que significa ser bilingüe para la profesión de traductor o intérprete, sin embargo, puede ser una clara ventaja lingüística para alguien que tenga el resto de habilidades que requieren estas dos profesiones. En todo caso, seas bilingüe o no, creo que nunca debemos descuidar nuestras lenguas de trabajo y que esta maravillosa suerte de trabajar con lenguas no te permite nunca bajar la guardia.

¡Muchas gracias por leerme y hasta la próxima entrada!

Mi universidad de intercambio: el ISIT

¡Buenas tardes a todos!

Hoy me gustaría hablarles de la universidad donde hago mi ERASMUS actualmente. Se llama ISIT, antiguamente llamado Institut Supérieure d’Interprétation et de Traduction, pero al que ahora se le ha cambiado el nombre por Institut de Management et de Communication Interculturels. Se encuentra en París y tiene tres edificios, dos que están en el “6ème arrondissement” (para el que no lo sepa, la ciudad está dividida en “arrondissements” o “distritos”) y uno que se sitúa en el “15ème arrondissement”. La universidad tiene este sistema por dos simples razones: la falta de espacio y el alto precio del suelo en la ciudad. Para que se hagan una idea de las distancias les pongo un pequeño mapa de la zona a continuación:

Imagen
Esos tres cículos rojos señalan los tres edificios de la universidad. Como verán, los dos de la derecha están muy cerca, se puede llegar caminando en unos 5 minutos, pero para llegar al de la izquierda es “casi” necesario coger metro (la línea 10).

       Dejando a un lado la ubicación, me centro en los aspectos didácticos y en la metodología de enseñanza. La universidad tiene mucho prestigio en el campo de la traducción y de la interpretación, sobre todo en Francia. Los alumnos que quieren estudiar en el ISIT tienen que pasar unos exámenes específicos, exámenes que muchos se preparan asistiendo a las “clases preparatorias” que imparten en la propia universidad.

Por lo tanto, el nivel debe ser bastante alto. Sin embargo, y a pesar del miedo que me metieron antes de venir a estudiar aquí, no he encontrado diferencias sustanciales entre mi universidad y el ISIT. Una de las diferencias es la separación que hacen entre ciertas competencias. Me explico: para estudiar interpretación, los alumnos estudian primero una asignatura llamada “Expresión oral” que está dedicada íntegramente a coger soltura en la lengua de trabajo. Se hacen exposiciones, se debaten distintos temas de la actualidad, etc…  Luego, pasan a estudiar la técnica de toma de notas en sí, dedicándole una asignatura cuatrimestral entera. Esta forma de abordar las distintas competencias es una de las diferencias mas significativas que encuentro.

En líneas generales, estoy muy contenta con la metodología de la universidad y con la forma de estudiar y de aprender. Evidentemente, aprendemos el doble de lo que aprenderíamos en España, no porque en España no tengamos buenas universidades, sino porque damos todas las clases en inglés y en francés.

Para aquellos que no tengan ya la oportunidad de venir de Erasmus, les recomiendo que echen un vistazo a los masters de la universidad. Es una opción muy interesante, sobre todo porque el ISIT está asociado con la Unión Europea en cuanto a la formación de traductores e intérpretes.

Espero que esta entrada ayude a aquellos que se decidan a venir. Para cualquier duda pueden escribirme y estaré encantada de contestar.

¡Un saludo y hasta la próxima entrada!